Encina o Quercus ilex

Nombre científico del Encina

El nombre o denominación científica del Encina es Quercus ilex. Los biólogos usan el nombre científico Quercus ilex para diferenciarlo en las distintas clasificaciones de la especie naturales escritas en los códigos internacionales única en cualquier lengua.

El nombre científico del Encina, Quercus ilex proviene del latín.

 

Descripción del Encina o Quercus ilex

La Encina o Quercus ilex es un árbol de porte mediano que puede alcanzar hasta 25 metros de altura, con la copa de forma ovalada cuando es joven y progresivamente ensanchada conforme madura, aunque es frecuente encontrarla modificada por el hombre para su explotación agrícola. Tiene hojas perennes, coriáceas, de color verdoso oscuro por el haz y más claro y tomentosas por el envés, constituyendo ésta una adaptación a la aridez del clima mediterráneo para evitar las pérdidas de agua por evapotranspiración. Sus flores másculinas aparecen en amentos densamente agrupados, al principio erectos y después colgantes, de color amarillento o anaranjado, mientras que las femeninas son pequeñas y aparecen aisladas o en grupos de dos, caracterizándose por un color más rojizo que las primeras. Su fruto es la bellota, de color marrón oscuro, brillantes y con una cúpula muy característica formada por brácteas apretadas y densas que recubren un tercio del mismo.

 

Usos del Encina o Quercus ilex

Las encinas son cultivadas con frecuencia para el aprovechamiento de sus frutos en ecosistemás antrópicos denominados dehesas, sobre todo para la alimentación del cerdo ibérico. Además su madera es muy dura y resistente a la putrefacción, aunque difícil de trabajar, utilizándose para la construcción de pilares o vigas o para fabricar piezas sometidas a un rozamiento constante, como en carros, arados o herramientas.

La utilización del Encina o Quercus ilex es frecuente en Europa y América.

 

Otros datos de sobre el Encina o Quercus ilex

Las encinas dependen de numerosos hongos del subsuelo para desarrollarse, por lo que es frecuente encontrar distintos tipos de setas en las dehesas. Algunas de ellas son muy apreciadas en gastronomía, y recientemente se han generalizado los tratamientos culturales de las encinas para favorecer el crecimiento de las valiosas trufas.

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